La psicologia en el ajedrez

El ajedrez es un juego de mesa estratégico basado en la habilidad de dos jugadores. Se juega en un tablero de damas y cada jugador comienza con 16 piezas que se mueven por el tablero con el objetivo de capturar las piezas del otro jugador. Por supuesto, hay reglas precisas que dictan dónde se puede mover y la jerarquía de las piezas. El objetivo del juego es poner al rey del otro jugador bajo un ataque del que no se pueda escapar.

La historia del ajedrez se remonta a 1.500 años atrás y es un juego basado en la observación cuidadosa, la estrategia y la previsión; por lo tanto, la psicología del ajedrez se ha convertido en un interesante tema de estudio que puede iluminar ciertos procesos psicológicos humanos.

Memoria y visualización

El juego del ajedrez cuenta con un largo y rico legado. Es conocido como un juego intelectual con beneficios cognitivos, y el dominio del juego refleja la capacidad de los individuos para navegar con éxito a través de las tareas diarias y los desafíos de la vida.

Psicólogos como Christopher Chabris afirman que el juego del ajedrez es el escenario ideal para estudiar procesos psicológicos como la pericia, el análisis, la resolución de problemas, la memoria y la visualización. Según Chabris, el juego del ajedrez pone de manifiesto cómo la visualización y la investigación se relacionan con la resolución de problemas como pocos otros juegos.

Observar cómo los ajedrecistas expertos se desenvuelven en diversas situaciones ilumina los procesos psicológicos que tienen lugar con la percepción, la memoria, la visualización y los resultados esperados e inesperados. Los jugadores tienen que basar sus jugadas en lo que prevén que ocurrirá como resultado. También tienen que recordar las jugadas anteriores y cómo cada movimiento afecta al siguiente.

La teoría de la fragmentación

Los estudios sobre el pensamiento y la elección en el juego del ajedrez han propuesto que los jugadores expertos son muy hábiles para identificar rápidamente el problema de una posición y construir una solución.

El trabajo seminal de Herbert Simon y William Chase dio origen a la «teoría del chunking». La teoría del chunking afirma que la fuerza en el juego del ajedrez se basa en gran medida en la capacidad del jugador para identificar las características definitorias de una posición y ser capaz de hacerlo rápidamente. La teoría propone que las características individuales se almacenan en trozos que actúan como puntos de acceso en el camino hacia la memoria semántica a largo plazo.

Según la teoría del chunking, es la percepción la que facilita el reconocimiento de trozos de información en el tablero basándose en la posición de las piezas. Las posiciones de las piezas y los patrones en el tablero son entonces mapeados en la mente, que reconoce patrones y posibles movimientos. La activación de los mecanismos de reconocimiento de la mente se produce mientras el jugador percibe y visualiza las expectativas de la posición y el movimiento de una pieza.

Teoría de las plantillas

Décadas después de la llegada de la teoría del chunking, nació la teoría de las plantillas. La teoría de las plantillas se basaba en la investigación sobre la memoria y llenaba ciertas lagunas de la teoría del chunking.

La teoría de las plantillas asigna más importancia al papel de la memoria, ya que los maestros del ajedrez pueden recordar simultáneamente posiciones y sus resultados que se produjeron sólo brevemente, aplicando las lecciones aprendidas de las jugadas anteriores a las presentes y futuras.

La teoría de las plantillas llevó la teoría del chunking un paso más allá para vincular los chunks a datos adicionales como posiciones, planes, maniobras tácticas y motivos a largo plazo: todos ellos aspectos de la memoria a largo plazo. Partiendo de este supuesto, los trozos comunes evolucionarían hasta convertirse en estructuras complejas, conocidas como plantillas de datos.

Las plantillas contienen ranuras en las que se codifican las variables del juego. Se pensaba que las plantillas albergaban datos relativos a 10 piezas y sus posiciones. Se cree que esta información almacenada en la mente necesita actualizaciones y recordatorios del mundo exterior para mantener los recuerdos.

Se cree que un gran maestro de ajedrez puede llegar a memorizar entre 100.000 y 300.000 piezas.

Sociedad de Ciencias Cognitivas

La Sociedad de Ciencias Cognitivas propuso que se generan vínculos entre el reconocimiento por parte del jugador del lugar y la posición de una pieza de ajedrez en el tablero y la información abstracta como las ventajas tácticas y los controles del tablero dentro del trozo. Cuando se presentaron 60 posiciones de ajedrez en las que participaban un rey y una pieza adicional a jugadores de distinta habilidad, los jugadores más fuertes tuvieron tiempos de percepción mucho más rápidos que los más débiles.

Los investigadores dedujeron que los jugadores más fuertes no sólo son más rápidos a la hora de recordar la información pertinente del trozo, sino que también es mucho menos probable que dediquen tiempo a comprobar dos veces sus jugadas, como hicieron los jugadores menos hábiles. Esto se entendió como la capacidad de los jugadores más fuertes para memorizar trozos más grandes, además de tener mayores niveles de confianza en su habilidad y capacidad de decisión.

Ajedrez con los ojos vendados

El ajedrez a ciegas es tal y como suena: una partida de ajedrez en la que los jugadores no pueden ver el tablero. En un estudio realizado por Cognitive Science, se analizaron las partidas de ajedrez con los ojos vendados de cientos de maestros, y los resultados fueron que los maestros tenían una memoria, una visualización mental y unas habilidades de imagen mental tan fuertes que el hecho de no ver el tablero no afectaba en gran medida a su capacidad de juego.

El poder y la capacidad de visualización son enormemente importantes en el juego del ajedrez, y para aquellos que han dominado el juego, la mente perfecciona esas habilidades hasta el punto de que se basan en el instinto y la memoria, más que en la representación visual-espacial en el tablero.

El ajedrez es un juego que ha perdurado a través de los tiempos. Tiene un lugar tan firme en las culturas de juego de hoy como lo tuvo en la antigüedad. Conocido como un juego del intelecto, el ajedrez pone en juego procesos y habilidades psicológicas cruciales como la percepción, la visualización, la memoria, el aprendizaje, la resolución de problemas y la elaboración de estrategias.

Se cree que el funcionamiento psicológico que rige el éxito o el fracaso en el ajedrez es similar a los que afectan a la capacidad de las personas para superar los retos cotidianos de la vida.

La capacidad de percibir una situación, trazarla en la mente e intentar salir de ella lo más rápida y positivamente posible es una estrategia que se emplea en el juego y en la vida real. La capacidad de recordar fácilmente las posiciones y los resultados del ajedrez es similar a nuestra capacidad de aprender de los errores y los éxitos en la vida y aplicarlos a situaciones presentes y futuras.

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